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Cuando hacer yoga no se siente bien

 

Cuando comencé a hacer yoga  llevaba siendo  vegetariana 11 años, era bailarina de danza contemporánea y aérea,  me ejercitaba  diariamente y visitaba al fisioterapeuta una vez al mes para que mi cuerpo estuviera alineado,  nada de esto me preparo para  el horror que fue mi primer año practicando yoga.

Mi cuerpo respondió bien al principio,  entrar a posturas nunca fue el problema, pero todo lo que pasaba dentro de mi cabeza era un caos, y la forma en la que este caos afectaba el funcionamiento de mi cuerpo me frustraba y me asustaba. Yo pensaba que hacer yoga era lograr la postura y una vez ahí hecha pretzel sentiría todos esos  beneficios de los que todo mundo habla, y cuanto más complicada fuera la  postura y mejor me saliera, más y mejores beneficios tendria, así como si fuera magia, imagina mi frustración cuando en postura de niño me dieron  ganas de llorar en una salón lleno de personas y no me pude controlar.

Yo no Salía flotando del salón, ni sonriendo, pocas veces salí relajada y esa supuesta relajación eran más bien agotamiento, dolor y resignación. No soy masoquista, ni creía que  todo lo que me pasaba era un proceso y después de un tiempo disfrutaría la práctica, eso ni me pasó por la cabeza, la única razón por la que seguí asistiendo a clases fue porque era una clase obligatoria.

Creo que todos nos hemos sentido insatisfechos después de una clase o actividad que esperábamos disfrutar, y no es por el maestro, ni el clima, ni la clase,  ni el horario  o cuantas otras razones se te puedan ocurrir, es por tus expectativas, por la idea que tienes de lo que va a pasar.

Cualquier persona que haya sobrevivido por más de un mes en una clase de yoga seguro escucho  más de una vez el tema de las expectativas,  y suena tan fácil no caer en esa trampa por qué todo mundo habla de las expectativas como si fueran conocidos de toda la vida, y si, si las conocemos de toda la vida porque nos han acompañado dese tiempos inmemorables, pero son una ilusión, no existen, es una mentira que te creíste, que yo me creí, y cada día que no pasaba lo que pensaba que pasaría, me decepcionaba, y después de muchos días de decepcionarme me empecé a molestar, a frustrar y a cansar,  ya que uno se cansa creo que es cuando sucede la magia, ese día en el que dije, ya no me importa lo que haga ni como lo haga de todas formas tengo que regresar, ese día fue maravilloso, no entendí nada como siempre, pero me gusto hacer yoga tanto que volví a hacerlo en la noche, y cuando menos me lo esperaba  ya era algo que mi cuerpo me pedía, mi practica es ahora tan indispensable como bañarme o tomar agua al despertar.

 

Aun hay días en que no me salvo de juzgar mi practica como “no tan buena” o como “buenisima” y la comparo con otro día,  pero ahora soy consciente, me rio de mí misma y agradezco que este día tuviera la oportunidad de realizar mi practica.

 

Por qué tuve que llegar hasta el punto de cansarme para dejarme llevar?

Porque no sabía que tenía otra opción, y no entendía que esas mismas expectativas que me visitaban en clase de yoga estaban arruinando mi experiencia de vida, esto no es drama mío, es algo que todos hacemos todos los días,  no somos consientes y nos ocasiona mucho sufrimiento innecesario.
Nos creímos que si las cosas no cuestan trabajo no valen la pena, que si las cosas no salen como se planearon es porque algo salió mal y alguien tiene que tener la culpa, estas creencias las proyectamos en todo lo que hacemos.
He notado que la práctica de yoga es un reflejo de la vida que tenemos, cosas que hacemos en la vida las vamos a hacer en la práctica y viceversa, si lo piensas así, tu practica de yoga puede ser una herramienta muy útil para conocerte.

Las  expectativas, positivas o negativas no existen, no han pasado, te lo inventaste todo y te lo creíste, riete un rato de ti mismo, en la práctica de Yoga se busca estar aquí y ahora, estar presente, aceptar lo que está pasando y luego dejarlo ir, en realidad dejar todo ir.

No estoy diciendo que si solo vas a tu práctica de yoga porque te parece un ejercicio muy completo y no te interesa la filosofía entonces no te va a servir, ¡no! Creo que es muy valido ir solo por la experiencia física y tu cuerpo te lo va a agradecer aunque no te leas los “Yoga sutras de Patanjali”. Pero si llegaste a una clase de yoga sin saber realmente a que ibas pero con todos los consejos de los tutoriales de YouTube aprendidos de memoria, el sueño de algún día tocarte los dedos, verte como tu colección de fotos de Pinterest o  la película de “comer amar rezar” súper presentes, te recomiendo que los dejes junto a tus zapatos y tu bolsa, afuera del shala.

Hoy creo que la clave para que disfrutes y aprendas de tu práctica en cualquier momento de tu proceso, es que entres con una actitud de curiosidad, y salgas agradeciendo todo lo que sientas que tienes que agradecer y lo que no también, pero sobre todo a ti mismo.

 

1 comentario en “Cuando hacer yoga no se siente bien”

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